PSC-PSOE: Un poquito de por favor

Como era de esperar, la caja de los truenos que ha abierto Mas al pasarse a las filas del independentismo radical no sólo amenaza con provocar una quiebra entre Cataluña y España que, cualquiera que sea el resultado final de este insensato proceso, tardará décadas en superarse. Este político irresponsable y oportunista pagará por ello y espero que sea más pronto que tarde, pero gran parte del daño ya está hecho.

Además, está provocando una fractura de la propia sociedad catalana, que durante muchos años ha sido para mucha gente un ejemplo de convivencia civilizada y de madurez democrática y ahora empieza a ser ejemplo de lo contrario: un país partido por la mitad, con dos comunidades políticas enfrentadas entre sí (los que se quieren ir de España y los que se quieren quedar) y absorto en un estéril debate existencial sobre sí mismo, plagado de tópicos y de falsedades, mientras la crisis arrecia y la gente lo pasa cada vez peor.

Y también esta cuestión envenenada está consiguiendo abrir brechas en el interior de todas las fuerzas políticas:

Para empezar en CiU, que no sólo está cavando su propia tumba electoral (y tiene toda la pinta de que el enterrador y principal beneficiario del botín será ERC), sino que está poniendo en peligro una asociación partidaria tan estable y productiva como la de CDC con UDC.

También se han abierto brechas en el interior del PP: entre los dirigentes nacionales y los catalanes, entre el Gobierno y de España y sus gobiernos autonómicos, entre los talibanes del nacionalismo español, con Aznar y Aguirre a la cabeza (que si les dejaran meterían al Ejército en Cataluña para restablecer el orden) y los que se aferran al status quo actual y prefieren (en mi opinión, inútilmente) no hacer nada,  esperar a que el incendio se apague por sí mismo y, de momento,  no echar más gasolina al fuego.

Y por supuesto, también hay problemas en el Partido Socialista. Problemas entre el PSOE y el PSC; problemas dentro del PSC; y problemas dentro del PSOE.

Ya he dicho antes en este mismo blog que:

a) La articulación orgánica de la relación entre el PSOE y el PSC es confusa, asimétrica y peligrosamente ambigua; y por tanto, lo más sano que podrían hacer ambas partes es clarificarla, asumiendo sin temor el hecho de que son dos partidos: políticamente asociados pero orgánicamente diferenciados.

b) Pero a la vez, la fórmula PSC-PSOE ha sido una excelente vía de unión política, con resultados positivos en todos los ámbitos (también en el electoral), que hay que preservar a toda costa.

Gracias a ella, el PSC (un partido socialmente transversal donde los haya), ha sido un eje de la cohesión y de la convivencia en una sociedad tan plural y tan compleja como la catalana. Y también ha sido una pieza clave en la defensa de una Cataluña con identidad propia dentro de España. Ha habido errores: pero sin el PSC todo hubiera sido más difícil entre Cataluña y España;  y desde luego, todo hubiera sido más difícil para el socialismo.

Ahora aparecen dirigentes del PSOE que, me temo que más con las tripas que con la cabeza, reclaman la ruptura con el PSC y la reconstrucción del PSOE en Cataluña: volver al  punto de partida de hace 35 años. Un par de votaciones parlamentarias han sido la excusa: pero todos sabemos que por debajo hay mucho más.

Y lo que es peor: alguno de ellos, en pleno ataque de sectarismo, defiende esta idea afirmando nada menos que “los del PSC ya no son socialistas”.

Dos comentarios sobre ello: uno político y otro electoral.

1. No sé en qué oficina se reparten los certificados de socialismo; desde luego, en ninguna que yo reconozca. Hasta donde yo sé, los dirigentes y los militantes del PSC tienen tanto derecho a llamarse socialistas como los del PSOE. No más, pero no menos. Es más, la fortaleza del PSC ha descansado durante mucho tiempo en una sólida base sindical y en un gran arraigo municipalista. De hecho, la mayoría de sus dirigentes (empezando por su Secretario General) han sido antes activistas sindicales o alcaldes y concejales en sus ayuntamientos.

Se podrá estar en desacuerdo con su posición sobre el llamado “derecho a decidir” o cualquier otra cuestión de estrategia política. Pero de ahí a negarles la condición de socialistas hay un camino, sembrado de dogmatismo y de sentido patrimonial del término, que algunos no estamos dispuestos a recorrer.

2. Pero es que además hay una razón práctica que hace aún más descabellada la propuesta de la ruptura: simplemente, es un suicidio electoral.

La cosa es sencilla: es matemáticamente imposible  que el PSOE gane unas elecciones en España sin un gran resultado en Cataluña. Nos pongamos como nos pongamos, no salen los números.

Llevamos ya 11 elecciones generales: en todas las victorias del PSOE ha sido decisiva la aportación de una gran cantidad de votos en Cataluña. Y las grandes derrotas han ido también acompañadas de un fuerte descenso del voto socialista en Cataluña.

Y es igualmente imposible que el PSC vuelva a ser electoralmente competitivo en Cataluña si tiene que luchar con otra marca socialista tan potente como el PSOE. Partir peras en este terreno conduce a la destrucción mutua asegurada. Conduce a regalar el poder a la derecha, en España y en Cataluña, durante muchos años.

Con el voto socialista en Cataluña dividido en dos mitades, ni el PSOE habría ganado jamás las elecciones generales ni el PSC habría sido siempre la primera o la segunda fuerza en las autonómicas.

Por otra parte, ¿de dónde saldrían los dirigentes, los militantes y los votantes de ese nuevo PSOE catalán? Sólo podrían salir de un sitio: del PSC. Es decir, en la práctica no se está hablando de crear un nuevo partido sino de provocar una escisión del PSC. Hay que estar ciego para no ver los efectos catastróficos de una decisión como esa.

La cuestión territorial es probablemente uno de los problemas más difíciles de España desde hace siglos. Y dentro de ella, la cuestión catalana es la más difícil de todas. Pero si algo ha contribuido a racionalizar ese conflicto durante este período democrático, ha sido la existencia del PSC y su unidad de acción política con el PSOE.

Lo que más me duele es que, después de lamentarnos tanto, y con tanta razón, del daño que ha hecho a la convivencia en nuestro país el duelo (que al final termina siendo objetivamente una alianza) entre separatistas y separadores, nos encontremos con que hay quien alimenta ese mismo cisma dentro del Partido Socialista.

Puede que haya algunos separatistas dentro del PSC (creo que muy pocos); pero a día de hoy me preocupa más que alcen la voz los separadores del PSOE: que también son muy pocos, pero hay quien se ocupa desde la derecha de que se les oiga mucho.

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Acerca de Ignacio Varela

Ni guapo ni feo, noctámbulo y cardiópata, moderadamente de izquierdas, ateo y madridista, jugador de bridge, del PSOE desde 1974, electorero, enamoradizo sin éxito.
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3 respuestas a PSC-PSOE: Un poquito de por favor

  1. Alberto dijo:

    Ignacio, no sé de dónde eres pero me da la sensación que la cuestión catalana no la entiendes del todo. Tampoco te culpo, más cuando veo la profundidad con la intentas tratar el tema central del post: la posible ruptura entre PSC y PSOE.

    Estoy de acuerdo contigo en que para el PSOE es suicida. Los que creen que con una posición tipo Ciutadans tendrían más posibilidades, no comprenden lo que está pasando en Catalunya. El PSOE jamás podrá jugar la partida tipo C’s porque han gobernado. C’s no es sólo españolismo en vena. También es regeneración democrática populista.

    Ahora, el PSOE tampoco hará nada en Catalunya si la lectura que hacen de los hechos es que Mas ha abierto la caja de Pandora. La caja la ha abierto la gente porque se siente humillada, Ignacio. Con más razón o con menos. No voy a entrar en eso. Artur Mas sólo ha reaccionado a lo que la gente estaba reclamando. Paradógicamente, esta encrucijada sólo la pueden resolver en Madrid. Yo me temo que no lo harán. Porque no quieren, porque no lo entienden o por una suma de las dos cosas.

    Todo esto te lo dice alguien que ha defendido toda su vida las posiciones nacionales que mantenía el PSC (federalismo con reconocimiento nacional). Hoy me parece una quimera aún más grande que la independencia (que ya es decir). Yo, personalmente, tengo la sensación que muchos (algunos de ellos del PSOE) me han insultado y se me han reído en la cara.

    La única forma de ser transversal en Catalunya es estando a favor del derecho a decidir. Es así desde hace muchísimos años. Yo no sé qué le pasará al PSOE si lo acepta. Sí sé lo que le pasará al PSC si no lo hace: será marginal. No olvides una cosa. Los mejores resultados del PSC fueron cuando mandaba el sector catalanista y se están enterrando cuando el españolista lo controla.

    Interpreto que la lectura que hacen es que quieren salvar Barcelona y el Baix Llobregat. Ahí los votos se irán a C’s. Puedes estar seguro. Y si optan por ser irrelevantes en el resto del territorio, no pueden esperar gobernar.

    El PSOE y las élites españolas se han de poner las pilas. Los catalanes no vamos matándonos por la calle. Todo eso de la fractura es una pantomima. Yo ceno y me abrazo con españolistas y con independentistas. Y esas personas también.

    El trabajo lo tienen allí. Aquí la mayoría aceptaríamos lo que surgiera de las urnas.

    Un saludo!

  2. Ana dijo:

    Una vez más, están muy bien tus consideraciones, aunque, claro, a mí me preocupa menos el asunto del PSC-PSOE que a ti. Quien ahora me fascina es Albert Rivera…

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